Mision Imposible


La televisión y el cine se han encargado de fabricar personajes que muchas veces en nada se parecen a cualquiera de nuestros amigos o vecinos, no son ni Scarlett Johansson o Tom Cruise ni mucho menos Miguel José, protagonista de una “Misión Imposible”, a quien dedico estas letras.
Había planeado escribir sobre la conexión arquitectónica entre las Misiones de la Sierra Gorda de Querétaro con las Misiones de las Californias pero confieso que la personalidad de Miguel me conquisto; fue sin serlo: arquitecto, empresario, doctor, profesor, político, explorador, promotor, descubridor y lingüista por citar solamente los rasgos más relevantes de su vida.
Se cuenta fácil, pero fundar 5 Misiones en la mitad de la nada es mucho si pensamos que la Biosfera de la Sierra Gorda es inhóspita mas aun cuando en los tiempos de Miguel José no había carreteras, antivivoricos ni cajeros automáticos amen de que para comunicarse con los indios “Pames” había primero que aprender su lengua para después dar las ordenes de cómo hacer templos techados.
Como arquitecto me cuesta mucho trabajo imaginar, -sin tener un Home Depot cercano-, como levantaron las Misiones de Conca, Tancoyol, Landa, Tilaco y Jalpan. www.mexicodesconocido.com.mx/notas/4904-Las-misiones-de-la-Sierra-Gorda-(Quer%E9taro)
Construir en unos cuantos años (nueve) las 5 misiones sin planos estructurales, sin topógrafos y sin computadoras es tan complicado como lo son las misiones de la NASA, vamos, acceder al …”Houston, we have a problem…” era poco menos que imposible.
Miguel José había creado una “marca” a la manera de cualquier franquicia burguerkiniana o mejor dicho a la manera de cómo hoy cualquier ciudad que quiera ser global desearía tener un “Museo Guggenheim” como sello de distinción.
Miguel José jamás imagino que mientras Bach terminaba de componer las “Variaciones Goldberg” el se enfrascaba en recrear el mismo Barroco musical en las fachadas de sus edificios; supo amalgamar la generosidad y la inocencia de la mano de obra con la tecnología a su alcance. Los Toltecas quienes habitaron la región habían desaparecido desde 1169, justo cuando se consagraba la Catedral de Nuestra Señora en Paris, al tiempo que Tula, Hidalgo era abandonada.
Las “Misiones” son, lo que hoy clasificaríamos como “Low Tech” regional tan difícil de encontrar en cualquiera de nuestras ciudades invadidas por construcciones de las llamadas “Globales”, por eso y más, sus cinco misiones fueron declaradas patrimonio del universo por la UNESCO.
El “Horror al vacio” como define Carlos Fuentes al Barroco, se convirtió en las “Misiones”, en una fiesta de Color y forma, un sincretismo, que junto con Tonanzintla en Puebla, se convierten en indispensables en la “Lista de los 100 sitios a conocer antes de morir”.
Sin ser irreverente, sus “Misiones” eran mas que templos, funcionaban como edificios multimodales: consultorio medico y escuela, una especie de “Oxos” con ministerio publico, centro recreativo y hotel, lo que ahora llamamos un “Mol”. Las “Misiones” de Miguel José debieron haber sido su orgullo, si las escotillas del Apolo 11 se abrieron al espacio sideral, las puertas de las “Misiones” se abrieron para integrar las partes incompletas del mosaico que seria México mas tarde.
Su trabajo como promotor hubiese sido suficiente tan solo con las “Misiones Queretanas” pero su espíritu de Scout lo llevo primero a Baja California para heredar las Misiones de los Jesuitas expulsados de la Colonia en 1761 y después para fundar 21 “Misiones” en lo que era la Alta california, desde San Diego hasta San Francisco. Podría decir que sin serlo, fue el promotor del primer “Tratado de Libre Comercio” por intentar unir territorios tan distintos y tan distantes.
Miguel José se estableció por un tiempo en la “Misión de San Diego” sin saber que algún día habría una línea fronteriza, intento con su trabajo de Arquitecto hacer habitables las tierras que serian mexicanas por unos años impidiendo que los Rusos las colonizaran y heredando a los californianos la industria del vino que el mismo promovió en la “Misión de San Diego de Alcalá”. El “Opus 100” de Robert Mondavi debió haber homenajeado al monje franciscano que nació en Mallorca en 1713.
La herencia arquitectónica de las “Misiones” de Miguel José pervive en los establecimientos del “Taco Bel” y muchas de sus misiones han sido reinventadas un mucho al estilo de Anaheim, ahí donde esta disneylandia.
Mientras María Antonieta celebraba con marionetas su cumpleaños en Versalles anticipando la revolución francesa y Jorge Washington inventaba la democracia americana, Miguel José impartía misa en la “Misión de Carmel” cuando una víbora lo pico de muerte, Francisco Palau, su compañero de toda la vida le administro los santos oleos enterrando al amigo, colega y cómplice de una de las hazañas mas memorables de la historia de México.
Juan Pablo II lo hizo beato en 1988, yo le daría la medalla “Belisario Domínguez” a Miguel José Serra i Ferrat, mejor conocido como Fray Junípero Serra, quien hizo de una misión imposible una misión memorable.
Landa. Fachada “La Ciudad de Dios”, www.sepiensa.org.mx

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