Semana Santa y la Arquitectura

Semana Santa y la Arquitectura

La Semana Santa culmina con los eventos de Jueves y Viernes Santos y el Sábado de Gloria lo que comprende “La Pasión de Cristo”; estos tres días de “Pasión”, sin lugar a dudas, son la culminación –dicen los que saben- de 33 años de la vida de un gran revolucionario que fue capaz de renombrar el tiempo a partir de su muerte.

3 días que le han regalado a la arquitectura universal -por casi dos milenios- muchas de las construcciones mas significativas/singulares/espectaculares de la humanidad, razón esta por la que los arquitectos y los amantes de la arquitectura –creyentes y no creyentes-debemos de dar gracias no solo durante la Semana Santa sino a lo largo de nuestras vidas; si no hubiese sido por esa “Pasión”, la humanidad hubiera quedado desprovista de un sinfín de Catedrales, Basílicas, Templos, Capillas, Monasterios, Conventos, Atrios, Plazas, Portales de Peregrinos, Altares, Coros, Campanarios, Torres, Bóvedas, Cúpulas, Columnatas, Patios, Portadas, Fachadas, Escalinatas, Panteones, Retablos, Contra-fuertes, Arcadas…..y ya no digamos todo el trabajo que “La Pasión” les dio a, Miguel Ángel, Leonardo, Donatello y Rafael –no confundir con las Ninjas- por citar solo a los artistas mas conocidos del Renacimiento…y, menos digamos de las innumerables guerras, descubrimientos/conquistas/muertes que “La Pasión” dio motivo y lugar. Con mucha razón los arquitectos le llamamos la “Semana Mayor”.

Querétaro no es la excepción al legado de “La Pasión”, su corazón histórico es sin duda un tesoro –ya lo dijo la UNESCO- ya que guarda los elementos mas característicos de la arquitectura religiosa y al mismo tiempo fue la ‘Actividad Religiosa’, la madre del Urbanismo Colonial en lo que hoy es México. Sin lugar a dudas la Empresa Inmobiliaria mas importante de la Nueva España.
El Convento de Santa Clara es testimonio del esplendor arquitectónico religioso (1607), ese que Diego de Tapia (hijo de Conin) construyera para que su hija Luisa no solo profesara/rezara/cantara en el, sino para que administrara las haciendas de Jurica y Juriquilla, algo así como lo que el señor Slim ha hecho con sus 3 hijas.

El Convento de los Agustinos –hoy Museo de Arte de Querétaro- es quizá uno de los tres conventos arquitectónicamente mas proporcionados del pasado español en América –junto al de la Habana y al de Cartagena en Colombia- el convento/palacio agustino de torre mocha debió haber sido en su tiempo, lo que ahora se denomina chateaux relais de categoría 4 diamantes –como lo es el de Santa Catalina en Oaxaca- la experiencia espacial de su patio central es un manjar arquitectónico, privilegio equivalente al de ser huésped del mejor “Spa” del mundo.
El convento de “Teresitas” –el Partenón Queretano- -obra inicial del arquitecto Manuel Tolsa 1802-es un ejemplo extraordinario del periodo ‘Neoclásico’, herencia quizá de los “Cuatro Libros de la Arquitectura” del renacentista Paladio; a las ‘teresas’ del convento perteneció la Hacienda de Chichimequillas, que fue vendida al presidente de México, Mariano Arista, por el provincial de los carmelitas, Ángelo Ma. De San José, en el año de 1851.

Supongamos que existen los marcianos y que un martes de abril participan como oyentes en una de las sesiones de la UNESCO, -en el corazón de Paris- ahí les ensenan la lista de los sitios que son patrimonio de la humanidad, y les explican brevemente….estos edificios fueron construidos para alabar a los diferentes dioses en los últimos 5000 años, como en una carrera de relevos; los Sumerios le pasaron la estafeta a los Egipcios y estos a los Griegos quienes a su vez se la entregaron a los Romanos quienes por 2000 años fueron los dueños de “occidente”; desde Stonehenge hasta el esplendor Barroco en Europa y en el mundo entero.

Un marciano no podría con rapidez y exactitud comprender las sutilezas y los detalles de todas la arquitecturas religiosas, lo vería como un ejercicio de conjunto que desafía la gravedad y, como en el “jardín de niños”, la arquitectura paso de la apilación de piedras, al ensamble de ladrillos y sillares para generar un arco, mismo que girado mil veces se convirtió en bóveda y así las cosas el “Panteón Romano” y su bóveda de mas de 42 metros paso de lo pagano a lo cristiano en Santa Sofía –Estambul- para finalmente en el renacimiento, volver a aparecer gracias al trabajo Miguel Ángel en la bóveda de San Pedro en Roma.

Toda proporción guardada, haber asistido a Misa en la Basílica de San Pedro debajo de esa doble bóveda y junto a los guardias suizos, debió haber sido como haber estado en la inauguración de los juegos olímpicos de Beijing dentro de ese nido estructural que Herzong y De Meuron diseñaron.

Ah! Y no se diga de las grandes culturas mesoamericanas que en nombre de la religión erigieron ciudades enormes como Teotihuacán, Uxmal y Chichen Itzá o las culturas asiáticas que erigieron Angkor Wat en Camboya, o todos los edificios que el islamismo nos regalo desde La Meca, en la península arabica hasta la Alhambra en el sur de España.

En el siglo 19 y principios del 20 las iglesias cedieron su lugar a la construcción de Palacios de la Opera, el caso de Paris, o el Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México y en Querétaro el Teatro de la Corregidora, que se construyo como parte del programa de teatros que conmemoraron el primer centenario de la independencia de México.

Siento nostalgia por esa época de “gloriosa religión” porque hace ya mas de cien años que no suceden muchas cosas en la arquitectura religiosa, la iglesias de las colonias populares son de lamina y en el mejor de los casos con concreto reforzado que en nada se parecen a las iglesias que se construyeron en México en la época de la colonia cuando se edificaba una iglesia por semana a lo largo de tres cientos años, desde luego gracias a las “Mayordomías”.
En la actualidad las iglesias de los fraccionamientos altoclasemedieros son erráticas en su estilo arquitectónico y se trata por lo general de obras discontinuas en el tiempo que comienzan con el funcionalismo de la segunda guerra y terminan pus-modernas.

Termino con una reflexión apropiada a la Semana Mayor, toda la arquitectura religiosa esta metafóricamente repleta de pecados capitales: no el “Barroco” es el epitome de la Gula?, infinidad de detalles y ornamentos, dizque para vencer el horror al vacio; la lujuria arquitectónica esta manifiesta en el enamoramiento de los edificadores por construir no una sino muchas, la ira de los arquitectos que enojados por otras manifestaciones religioso-arquitectónicas destruyeron templos para edificar otros y desde luego la Soberbia arquitectónica de conjuntos como el que se da alrededor de la Plaza de San Pedro en Roma que se enorgullece de ser un tesoro del arte universal.

Busco desesperadamente si es que en la arquitectura religiosa están presentes las virtudes cardinales, la prudencia no la encuentro, estamos hablando de edificios que son imprudentes por su tamaño y por el esfuerzo enorme de las manos que los construyeron, y sin embargo a pesar de todo, paseantes, vecinos y turistas agradecemos profundamente el legado de la arquitectura, ese deseo del hombre por ser olímpicos, fortius , altius ……

Hay cierta injusticia en estas arquitecturas, no es coincidencia que casi no sobreviven los asentamientos donde vivían los operarios que las levantaron, quizá la mayor de sus virtudes arquitectónicas sea la templanza que no es otra cosa que el sentido del orden, la proporción y la fortaleza, porque un contrafuerte gótico es invencible como lo son las cúpulas de nuestras iglesias y conventos.

Por eso me gusta la Semana Santa, porque es un tiempo para agradecer todo lo que recibimos de una “Pasión” que se convirtió en la pasión por la arquitectura.

Ars longa, vita brevis; la vida es breve, pero el arte es para siempre.

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